lunes, 17 de junio de 2013

Mañana vuelve a ser fiesta

Mañana vuelve a ser fiesta



LA OPINIÓN DE MÁLAGA
Málaga recupera este año su fiesta local del 18 de junio. A lo mejor muchos de ustedes no sabe a qué se debe y es posible que no tengan ni idea de quienes son San Ciriaco y Santa Paula, aunque su imagen, o al menos su perfil, aparezca en el escudo de la ciudad, en todos los membretes oficiales, en las puertas de los taxis y hasta en algunos contenedores. ¡Qué cosas! Es lo que tiene haber condenado al ostracismo a los patronos más antiguos de Málaga. En 1987, con motivo del 500 aniversario de la toma de la ciudad y su incorporación a la Corona de Castilla, el entonces alcalde, Pedro Aparicio, trasladó esta fiesta al 19 de agosto. Lo que se había acordado como una decisión provisional, en 2012 cumplió 25 años.
San Ciriaco y Santa Paula eran dos jóvenes malagueños que fueron torturados en tiempos del emperador Diocleciano (300 d. C.) por defender la doctrina cristiana, nombrados por los Reyes Católicos proctores de Málaga en 1490, que declararon su festividad el 18 de junio.
Desde que la congregación de los Santos Patronos logró salir de su largo periodo de languidez administrativa, que no devocional, la recuperación del 18 de junio como fiesta local estuvo presente entre sus objetivos. La vuelta a la festividad se consiguió el pasado mes de septiembre con una moción institucional avalada por los tres grupos municipales (PP, PSOE e IU) y que fue aprobada sin fisuras en pleno municipal.
El trabajo, en realidad, acaba de empezar, ya que San Ciriaco y Santa Paula siguen siendo unos grandes desconocidos. Consolidar la fiesta pasará porque la ciudadanía la reconozca, en primer lugar. Que se conozca el motivo por el que mañana los malagueños irán a la playa en vez de al trabajo. La congregación, sin duda, tiene una enorme responsabilidad en todo ello, fomentando primero su culto. La procesión volverá a salir el día de fiesta, es tremendamente interesante. Y luego marcando una hoja de ruta que los ponga en valor, como imágenes escultóricas de gran calidad histórica y artística (Jerónimo Gómez de Hermosilla, en 1645) y como referentes devocionales, huyendo de experimentos que, precisamente, lo pongan en entredicho, romerías incluidas.
Y celebrar en su honor fiestas y actos que puedan tener, por qué no, un relativo beneficio turístico y económico en una jornada de descanso laboral previa al periodo estival, que seguro puede ser mucho mejor aprovechada por los malagueños en lugar del 19 de agosto, cuando muchos están de vacaciones.

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